31/1/16

MIS RESÚMENES MENSUALES DEL EXPERIMENTO DE UN AÑO SIN COMPRAR ROPA


He decidido editar y recopilar en un solo post, para que sea más fácil leerlos, los 11 resúmenes mensuales del experimento. El resumen final está en el post siguiente. ¡Espero que os guste y os inspire!


❄ ENERO ❄


Hoy se cumple el primer mes desde que os conté que durante este año 2016 no iba a comprar ropa, calzado ni accesorios, y como prometí, este es mi resumen sobre como ha ido el mes.

Enero comenzó de manera genial cuando al día siguiente de publicar el post sobre el reto, me llamaron desde la redacción de la revista Telva y me hicieron una entrevista para su web. Tuvo muy buena acogida, he recibido a muchos nuevos lectores, me han escrito chicas que se han unido al reto y cada día estoy más contenta de haberme comprometido a hacerlo.

Coincidiendo con Reyes, hice una caja con ropa, zapatos, accesorios, algo de maquillaje y cosas de papelería que quería donar a alguien que lo necesitase, y en un foro descubrí la página Nolotiro.org, donde sólo se publican anuncios de cosas que quieres donar, nada de vender, de modo que se lo entregué en mano a una mujer que me contactó a través de esa web cuando puse mi anuncio. Me parece genial esta página y a partir de ahora la tendré en cuenta cuando quiera donar algo. También me he dado cuenta de que, al no poder comprar absolutamente nada de ropa, calzado ni accesorios, vas creando una lista en tu mente de prendas que ves que realmente echas en falta a la hora de vestirte una y otra vez, y en mi caso ha sido una cazadora vaquera. La tuve y la vendí en uno de mis mercadillos, cosa que mi mente no alcanza a comprender: ¿cómo es posible que haya vendido tantas cosas que en realidad me gustaban solo porque me dio la neura momentánea de que no eran guays? Never again. Nunca mais.

En mi cuenta de Pinterest voy recopilando ideas e inspiración para futuros proyectos Do It Yourself. También me apetecía compartir con vosotros un artículo que leí el otro diá y me pareció interesante y relacionado con lo de tener pocas prendas de ropa: ¿Por qué todos los millonarios visten lo mismo todos los días?

Sinceramente cada vez estoy más convencida de que este reto no va a ser tan difícil (o igual esto es la mega motivación del comienzo), solo estamos hablando de ropa. Además desde que el primer día anulé mi suscripción a las newsletters y redes sociales de tiendas en las que solía comprar, casi ni me estoy enterando de las rebajas, lo cual es genial y aleja las tentaciones. Out of sight, out of mind! Por algún extraño motivo últimamente me siento mejor conmigo misma y más centrada en las cosas que quiero hacer.


💖 FEBRERO 💖



¡Febrero ha pasado volando! El segundo mes del año ha sido para mí muy intenso, he trabajado en sitios nuevos, he salido de mi comfort zone en algunas ocasiones…y me ha encantado, quiero seguir así. A veces tardamos más en pensar las cosas que en hacerlas y eso nos acaba paralizando, así que como decía Elvis, en algunos casos es mejor “A little less conversation, a little more action, please

A nivel de manualidades, encontré en Tiger por 4€ un mini set de bordado DIY que me alegró el día, pues estaba buscando algo así con un bastidor chiquitito para iniciarme en ello y bordar motivos extremadamente adorables en mi ropa. Este mes de Febrero me han entrevistado en una de mis webs de moda favoritas, IT Fashion. Y me hace el doble de ilusión porque la persona que me hizo la entrevista fue Sònia Flotats del blog sobre moda sostenible SoGOODSoCUTE, a quien leo desde hace tiempo. Y desde Colombia, la web Fucsia.co se puso en contacto conmigo y aquí podéis leer el artículo que me dedican sobre el reto. Me siento muy feliz por la acogida que está teniendo todo esto y por ver como muchas personas se interesan por la historia y creamos comunidad, que como siempre digo, es lo mejor de esta cosa loca de internet.


💪🏻 MARZO 💪🏻



Últimamente estoy más centrada en tener una vida interesante más offline que online. Por eso no he estado muy activa por los mundos digitales. ¿Lo he echado de menos? Nope. También he descubierto que la mayoría de mis abrigos son muy poco funcionales, gracias. Ah! Y algo importante: no sabéis como echo de menos muchas prendas que vendí en mercadillos: una bomber de satén negro, varias cazadoras vaqueras, maxi-vestidos, jerseys… Enserio, ¿por qué vendiste tanta ropa que en realidad era genial, Cynthia, por queeeeeeeé? De esto saco algo en claro: la próxima vez que sienta deseos de hacer una limpieza de armario, no la haré. O la haré MUY meticulosamente.

He estado leyendo sobre la Slow Life, que aparte de ser un anglicismo más de esos que nos gusta colar hasta en la sopa, consiste precisamente en todo lo que he intentado hacer este mes: aprovechar el día, mejorar en nuestro trabajo, disfrutar con los amigos, crear, leer, disfrutar de tu ciudad y de las pequeñas cosas…y si quieres subir una foto para recordar ese momento, genial, ¡pero solo si de verdad te apetece! Olvidemos un poco ese #CantStopWontStop que tanto nos imponen en nuestra vida online “para ser auténticos triunfadores” y disfrutemos de la vida y sus cosillas día a día, así de simple. Eso de “si no lo compartes no lo has vivido” me empieza a cansar y saturar un poco, y a veces me gustaría borrarme casi todas las redes sociales y tan pancha, pero tampoco es cuestión de ser tan extrema, porque al mismo tiempo son necesarias en cuestiones laborales. Es un debate que da mucho de sí, y espero poder escribir más en detalle sobre ello en el futuro.

Este mes las chicas de Nokton Magazine me han sacado en un artículo ¡muchas gracias! Además os recomiendo el blog Fashion Revelations, que coincidiendo con que este mes es el mes de la Fashion Revolution, )no perdáis de vista esa fecha y todas las actividades tanto físicas como en redes que se llevan a cabo) está lleno de ideas y artículos interesantes sobre moda sostenible. Este reto me está aportando mucho, maneras diferentes de ver las cosas y me está gustando mucho. A nivel creativo, este mes que comienza espero tener más tiempo para poder hacer fotos, realizar un par de DIY que tengo en mente, coger por fin mi mini bastidor nuevo para aprender a bordar, y sobretodo: escribir. Que parece una tontería, pero creo que cuanto más vamos creciendo, menos tiempo dedicamos a (o menos tiempo tenemos para) las cosas que nos gustan, en mi caso leer y escribir.

 ☔ABRIL ☔


¡Y ya van 4! Otro mes que se pasa volando y yo casi sin enterarme… eso significa que os traigo un nuevo resumen mensual de mi experimento. Abril ha sido un mes de transición para mí, un mes de empezar a cambiar cosas que no me convencían. Estoy leyendo mucho más y ayer estuve trasteando con la máquina de coser para reciclar un jersey que hacía meses que no me ponía. Compré mi máquina de coser hace años de segunda mano, y siempre me ha intimidado mucho usarla. Pero no puede ser para tanto. También he customizado algunas cosas, como la chaqueta que veis en la foto. En resumen, estoy haciendo esas cosas que siempre aplazo para otro momento con la excusa de no tener tiempo ni ganas, pues como dijo Einstein: “Si quieres resultados distintos, no hagas siempre lo mismo.” Y eso es lo que quiero en mi vida: mejoras, cambios. Convertirme en esa persona que quiero ser algún día. Y quizás pasar demasiados minutos al día en tiendas o webs de ropa o pensando en la imagen que los demás puedan tener de mí me quitaba demasiado tiempo.

Estoy haciendo una lista de las prendas que estoy echando muchísimo de menos cada día al vestirme durante este año, básicos sobretodo, y eso me ayudará el próximo año a tener las cosas más claras y no malgastar tiempo ni dinero. Este reto para mí no significa boicot a las marcas ni nada de eso, significa aprovechar lo que ya tengo, cuidar las prendas como hacían mis abuelos o incluso mis padres, tener más tiempo para cosas más importantes que hacer cola en un probador y sobretodo, ser creativa y tener más cabeza con el consumismo de hoy en día.


🌺 MAYO 🌺





































Comienza un nuevo mes y eso significa que es momento de hacer el resumen mensual del reto de no comprar ropa. ¡Son ya 5 meses desde que empecé y debo decir que se me está pasando volando! Siendo totalmente sincera os diré que no echo nada de menos las tiendas, y muchísimo menos perder tiempo en probadores, colas, ¡nada de nada! Mi mente poco a poco va cambiando, y yo, tan contenta. Veo prendas muy bonitas por ahí, como la biker rosa de Zara o las bombers satinadas en azul celeste de mil tiendas más, pero luego se me pasa el flechazo pensando en el coste humano de esa prenda o en que el año que viene estará de nuevo en veinte colecciones más, o que medio mundo va a ir vestido igual... Es curioso como la cabeza se va amueblando con este tipo de experiencias y aprendes a valorar y cuidar mucho más las cosas que tienes y sobre todo a desarrollar la creatividad para pensar en nuevas maneras de combinar y sacar partido a tus prendas, y eso me encanta. En la foto que veis arriba, además de lucir nuevo color de pelo (yasssssss), llevo una chaqueta robada tomada prestada del armario de mi chico.

Hace un par de días pude ver por fin el documental The True Cost. Me lo había recomendado un montón de gente y me dejó destrozada. Lloré en varias ocasiones. Por si no lo conocéis, el documental habla, a raíz de la tragedia de Rana Plaza, del sistema de fábricas de ropa en la India y no solo eso, sino que habla de la manipulación genética de semillas de algodón en diferentes partes del mundo (no tenía ni idea de eso y me dejó aterrada), de la ansiedad que produce el consumismo masivo y de muchas otras cosas más que me parecieron muy interesantes, junto con entrevistas a gente del sector que se posiciona desde diferentes lados, como la activista Livia Firth (sí, es la mujer de mi amado Colin). Me dieron ganas de no volver a pisar una tienda fast-fashion en mi vida, y de quemar toda mi ropa de este tipo de marcas, pero eso tampoco sería muy sostenible (lo más razonable es alargar todo lo posible la vida de esas prendas). Algo que me hubiera gustado que mencionara es no solo las fábricas de ropa barata, sino las de high-fashion, pues estoy segura de que muchas marcas de renombre realizan estas mismas prácticas terribles y encima cobran exageradamente por sus productos. Es posible que si hubiera visto este documental con 17 años no hubiera estudiado lo que estudié relacionado con la moda, pues por momentos viéndolo sentí mucho odio contra esta industria: su publicidad, las tendencias…es casi repulsivo ver como para esta industria, todo está milimétricamente estudiado y es curioso como en el film lo comparaban casi con la propaganda de las dictaduras.
Considero que es un documental de visionado casi obligatorio y que te hace pensar en un millón de cosas, hace que cambies tu enfoque y preguntarte en que clase de sociedad vivimos. No estoy diciendo que ahora todos nos volvamos locos y tiremos piedras a los cristales de H&M o Zara, sino que recapacitemos un poquito acerca de cuales son nuestros hábitos de consumo y qué nos aportan. Y sobre todo, que cuando vayamos a comprar ropa, o cualquier otra cosa, no lo hagamos como borregos. Ahora que llega el calorcito tengo más ideas: customizar gafas de sol, intentar hacer sandalias, hacerme unos vestidos con telas, arreglar otros…así que espero estar mucho más productiva en ese sentido.

Mi Pinterest está a tope de ideas y yo tengo muchas ganas de ponerme manos a la obra ahora que los días parecen más largos…Y por último, una de las cosas que no puedo parar de pensar últimamente es: ¿Acumulamos demasiado maquillaje? Quizás es por que soy demasiado organizada y odio tener por tener, pero ¡echo de menos los tiempos en que todo mi maquillaje cabía en un neceser! ¡Qué sencillez! Me aporta muchísima paz la visión de un pequeñito neceser solo con lo imprescindible. Ahora mi maquillaje está organizado en una cajonera de plástico de nada más y nada menos que 7 cajones, lleno de todo tipo de productos y regalos de marcas. No tengo piel ni vida para gastar todo eso. Me gustaría tener muchísimos menos productos y ser más minimalista en ese sentido. ¿Seré capaz? Seguiremos informando.

Y en serio, tenéis que ver The True Cost. Os cambiará la perspectiva de muchas cosas…

👏🏻 JUNIO 👏🏻





































Redoble de tambores: ¡se cumple medio año desde que empecé el reto! Aunque el post de este mes llega con algo de lentitud, estoy súper contenta por como van las cosas y por lo lejos que estoy llegando. Ahora con la llegada del calor la cosa se complica un poco…y es que detesto el calor, no me sienta nada bien. Hace que me sienta pesada, sudorosa e incómoda. Me quita las ganas de todo. Para más inri, parte de mi ropa del verano pasado me queda ajustadita-nivelincomodidad (una, que es de buen comer). En especial los pantalones. Se me clavan todos en la zona de los muslos y solo tengo ganas de llegar a casa y vivir en ropa interior, así os lo digo. ¿Estoy siendo demasiado explícita? Vaya. Decidme por favor que también os ha pasado. El caso es que llega la época de desterrar los pantalones hasta nuevo aviso. Espero tener tiempo para iniciarme en el arte de crear vestidos veraniegos de corte minimalista.

En otro orden de cosas, ya han comenzado las rebajas de verano y con ello también la locura colectiva, locura de que la que este año me alegra no formar parte. Veo por Snapchat a chicas desesperadas por hacerse con la prenda de turno, esperando a que den las 12 para entrar en la web de Zara, chicas que hacen hauls de un montón de prendas que se han comprado solo por que estaban rebajadas… y sinceramente, además de vacía, me parece un poco triste esa mentalidad de comprar por comprar, veo cosas que me asustan por ahí y que definitivamente no me representan. En este medio año mi percepción sobre el consumismo ha cambiado de manera bastante drástica, y antes de tirar algo o comprarlo, me hago muchas preguntas: ¿Realmente lo necesito? ¿Puedo arreglarlo? ¿Puedo dárselo a alguien? ¿Puedo hacerlo yo sin mucho esfuerzo? y así. Más que un reto sobre NO comprar, cada vez me doy cuenta de que esto es un reto para replantearte tus hábitos de consumo y hacia dónde te llevan. Un reto que te ayuda a aprender a comprar con cabeza. Yo no hago más que ver fotos mías de hace un año o dos y arrepentirme de toda la ropa de la que me he deshecho por auténticas tonterías. Por seguir tendencias he desterrado prendas que ahora me encantarían. De modo que arregla, intercambia, aprovecha.Y guarda tu dinero para cosas que te van a aportar mucho más, como viajar. Sin ir más lejos os pongo el ejemplo de la foto, son todos los productos que me regalaron en el último evento de una marca de maquillaje. A cada invitada, una bolsa de tela con todo eso dentro. ¿No es demasiado? Yo creo que sí. Me siento muy afortunada, pero al mismo tiempo pienso que no necesito ni la mitad, de modo que estoy empezando a plantearme mucho el tema del minimalismo en temas de cosmética y maquillaje. Me gusta verlo, tocarlo y probarlo, pero al final, me encantaría ser de esas chicas que tienen todo dentro de un neceser super pequeño, una idea que ya os comentaba el mes pasado.

Y ya que se cumple el 50% de este reto, me apetece hacer una lista. ¿Que otra cosa voy a hacer yo, la loca de las listas? Estas son todas las cosas que por el momento he aprendido durante estos meses.

  • Se puede vivir perfectamente sin comprar ropa de manera contínua, pues tenemos más ropa de la que creemos tener. Y mucha de ella ni la usamos.
  • Arreglando ligeramente muchas prendas de nuestro armario podemos mejorarlas considerablemente y con ello, querer llevarlas de nuevo y evitar un nuevo desecho.
  • La manera en la que ciertas empresas textiles logran vender sus productos mega-baratos suele implicar prácticas deshonestas que hacen que me de algo de rabia luego entrar en sus tiendas. O que me hagan plantearme directamente no volver a entrar en sus tiendas. También las marcas que venden sus productos a precios desorbitados me producen el mismo rechazo.
  • La economía colaborativa (intercambio, segunda mano) es una manera estupenda de ser un poco más sostenible e inteligente y tenemos que fomentarla más y eliminar los prejuicios sobre ella.
  • Estamos demasiado obsesionados con la ropa, las tendencias y el querer estar a la última. Y no hablemos ya del mundo de las tallas y el aspecto físico…
  • La moda sostenible, bonita y asequible, es posible. ¡Estoy segura!
  • En los momentos que cuentan, lo que menos importa es tu look.
  • Ahora soy mucho menos materialista, y eso se extiende no solo a la ropa, sino a otras cosas como los productos de belleza y el maquillaje.
Sin duda, esto está siendo de lo más interesante…

🌞 JULIO 🌞


Este experimento tiene muchas cosas buenas, aparte de las obvias: ahorras, ejercitas la imaginación… Y algo de lo que quiero hablar ese mes es de que he descubierto (redoble de tambores) que el hecho de no comprarme ropa está ayudándome muchísimo a definir mi propio estilo. De repente me encuentro sabiendo qué prendas quiero llevar, con cuales me siento más segura, más cercana a la imagen que me gusta transmitir y con la que me siento cómoda. Y es que mi estilo ha evolucionado mucho en estos 7 meses, como una especie de carrera que poco a poco va llegando a su meta, aunque al mismo tiempo, no termina nunca. Y esa meta es construir un armario repleto de piezas funcionales y que me representen 100%. Algunas de las prendas que tengo a día de hoy en mi armario no son así, y por ello hace un par de días hice una limpieza de armario, teniendo como tengo ahora las cosas mucho más claras.

Sí, si…sé que en resúmenes anteriores os he contado lo arrepentida que estaba de haber donado o vendido ciertas prendas que me pondría sin dudar un segundo a día de hoy (este mes el recuerdo de un kimono azul de flecos que vendí me ha atormentado locamente), pero esta vez lo he pensado todo para que esta limpieza de armario sea fool proof de arrepentimientos. Tan solo he desechado una caja con 4-5 prendas y un par de zapatos, que esperaré a intercambiar con alguien, vender o donar. Ahora que tengo un poco más claras las cosas, me ha sido más fácil purgar mi armario. ¿Cosas que tenía claro que ya no encajaban conmigo? Prints cantosos y con reminiscencias infantiles, por ejemplo. Sé que los unicorniosy los tejidos iridescentes son maravillosos, pero sinceramente, no voy a llevar un jersey de unicornios. Sé que no. Empiezo a establecer la diferencia entre las cosas que me gustan y las que realmente me pondría, y hay ocasiones en las que esos dos conceptos no casan. Es como esas zapatillas con luces en las suelas: molan muchísimo, pero no me las pondría porque no voy de rave. ¿Prendas con las que me siento cómoda? Aquellas bien patronadas, en colores lisos y que puedo combinar de muchas maneras, aunque suene a aburrida. A medio camino entre lo femenino y lo masculino. ¿Inspiración del momento? Las chicas francesas y su indescifrable estilo lleno de básicos. Junto a esto y junto a mi mega-purga de maquillaje, estoy sentando las bases de la búsqueda de mi estilo personal. Y estoy super inspirada.

¡Ah! Y os tengo que contar algo que he descubierto: los refashions. Son modificaciones como un DIY, de prendas que uno encuentra mega baratas en tiendas de 2º mano, o prendas que ya tenemos. Es un modo de vida para muchas personas ¡¡y haber descubierto toda esta corriente ahora no hace sino motivarme más!! Me llena de inspiración para animarme a modificar prendas que ya no uso o que no terminan de quedarme bien. ¡Hay que perderle el miedo a la costura! Sin duda es lo más ver como la cultura de dar una segunda vida a las cosas cada vez está más asentada. Yo todavía no he tenido tiempo para hacer las dos prendas que quería hacer con las telas que tengo por casa, pero espero poder hacerlo pronto. Sin duda, inspiración no me falta…

🌊 AGOSTO 🌊


Vaya, vaya…Agosto ha sido el primer mes en el que he sentido ese impulso de ir a una tienda, en el que he tenido ganas de curiosear entre las 5 plantas del Primark de Gran vía o los percheros de mis tiendas vintage favoritas de Malasaña. Acababa de cobrar y me apetecía gastar. Tal cual. ¿Conocéis esa sensación? Pero respiré hondo, pensé: “Cynthia, que vamos muy bien. Déjate de pensar en ropa y si te sientes derrochona, vete a comprarte un libro, o vete a Primor a hacerte swatches de iluminadores en la mano o a comerte unos tacos con guacamole.” Y oye, eso hice, fui a cenar con amigos y aparté mi mente de las compras innecesarias. Se me pasó la tontería enseguida. Es curioso como cada vez más rápido mi cerebro razona para librarme de esos estúpidos impulsos consumista-fashionistas (esa palabra no existe, pero ya me la invento yo). Es solo una sensación esa de necesitar gastar o comprar algo. Una vez la has saciado, tu vida sigue, con los mismos problemas y alegrías que hace 30 minutos. Comprarte un puñado de ropa no va a cambiar nada, si acaso el saldo de tu cuenta bancaria a peor. Por no hablar de lo que me enfadaría conmigo misma por no ser capaz de no haber cumplido algo tan sencillo como estar un año sin comprar ropa.

Y este mes, de nuevo, el remordimiento de prendas que vendí ha vuelto a visitarme, como los fantasmas de Cuento de Navidad al Sr. Scrooge. En esta ocasión me he tirado unos cuantos días pensando de nuevo en aquel precioso kimono azul de flores con flecos. ¿Por qué te vendí, precioso kimono, que encima tuve la suerte de encontrarte y estabas agotadísimo? Nunca encontraré otro tan bonito como tú. Cómo te hubiera disfrutado este verano. Nunca más.

El caso es que Agosto ya ha terminado y con ello la vuelta a la rutina, pero lejos de depresión post-vacacional -  partiendo de que para tener depresión post-vacacional primero necesitas tener vacaciones - yo me alegro por la llegada de Septiembre. Soy una chica otoñal, me gustan las chaquetas, y esa sensación de que todo está en marcha de nuevo. Porque en Agosto, España desconecta de todo, todo está cerrado, etc… Como mi mercería favorita en Madrid (Megino), que ha estado cerrada en Agosto y me he quedado a medias con un DIY. Qué duro todo. Al final no hice las dos prendas que quería hacer con las telas que tenía por casa, pero espero poder realizar una antes de que llegue el frío (es una falda de cintura alta con crop-top a juego) y dejaré la otra, un vestido de tirantes con una tela rosa plisada preciosa por si tengo alguna boda en primavera.
En cuanto a mi propio armario, me gusta mucho más mi ropa de Otoño/Invierno que la de verano, de modo que empiezo con muchas ganas este nuevo mes de Septiembre…

📚 SEPTIEMBRE 📚

Y Septiembre llegó…dejándonos un otoño que más bien parece verano. ¿Dónde está ese tiempo de chaqueta que tanto me gusta? Es gracioso porque, cuando me he reencontrado con conocidos en algún evento este mes, se sorprendían de que siguiera con ello. ¿Pensarían que ya habría sucumbido? ¿No me tomaban enserio? La verdad es que llegados a este punto, ya solo me quedan 3 meses para lograrlo, y no pienso arruinarlo todo por un simple caprichito consumista. A propósito de eventos, es curioso como, a nivel de blogger, ha disminuido considerablemente el número de invitaciones a presentaciones, eventos y propuestas de colaboraciones que he recibido desde que empecé este experimento.

De todos modos, como os he contado en otras ocasiones, cada vez me causan más rechazo las grandes tiendas y las grandes marcas. Ya no me creo nada. He llegado a la conclusión de que, cuando termine el reto, el 85% de mis compras a partir de entonces serán de tiendas vintage y segunda mano. Es lo que más echo de menos y la manera de comprar que más me inspira: perderme en las tiendas de Malasaña o los mercadillos de fin de semana, sin saber los tesoros que puedo encontrar…¡es lo mejor! Mucho más barato, más sostenible y desde luego, te evita parecer uniformada como medio mundo. La mayoría de mis prendas favoritas en mi armario provienen de mercadillos y tiendas de segunda mano, espero poder hacer pronto mi vídeo “Haulternative”. El jueves venía de la fiesta de re-apertura de la tienda de Bershka en Gran Via, fiesta en la que duré 5 minutos porque a mi las raves con música machacona un lunes por la noche no me seducen demasiado. La tienda estaba a rebosar de ropa y yo no paraba de pensar en toda la producción textil cuya maquinaria nunca descansa. Llegué a la teoría, mientras volvía a casa con dolor de cabeza, de que si ahora mismo se detuviera la producción de ropa para siempre, podríamos seguir vistiendo sin problema durante decenas de años más, e incluso estrenando prendas. Pero por desgracia, a nadie le interesa eso.

🎃 OCTUBRE 🎃

Este mes de Octubre han pasado muchas cosas, he cumplido 26 años, me he hecho mi primer tatuaje, me han entrevistado para la radio sobre el reto, y me he disfrazado de Jillian Holtzmann (Ghostbusters 2016) en Halloween, reventando la aguja de mi máquina de coser por el camino. También me he atrevido a empezar a bordar alguna cosita, veo tantas cosas bonitas por Instagram que ya tenía ganas de empezar a probar yo misma. No es tan fácil como pensaba pero estoy segura de que le cogeré el punto (nunca mejor dicho) y pronto podré subir alguna prenda molona que haya customizado con bordaditos.

A primeros de mes participé en mi mercadillo vintage y de 2º mano favorito de Madrid, el Lost & Found Market, compartiendo puesto con mi amiga Laura y con mi hermana, vendiendo ropa, calzado y libros que no usamos. Aunque es una paliza estar allí todo el día, lo pasamos genial y nos sacamos un dinerito. Yo en esta ocasión no podía comprar nada de otros puestos debido al reto (sufrí un poco porque había verdaderos chollos), pero eso no me impidió llegar a casa con varias prendas nuevas. Os explico. Una chica francesa de un puesto contiguo al nuestro vino y me regaló un top sin mangas con margaritas al que yo había estado haciendo ojitos. Yo, flipando en colores, le dije: “Coge tu algo de mi puesto, que te lo regalo” y entonces ella me respondió: “No, no es un intercambio, es un regalo. Para ti.” Me invadió un amor enorme por la raza humana y hasta la abracé. Y luego, cuando a las 9 de la noche ya estábamos recogiendo el puesto, Laura intercambió conmigo un jersey suyo por una mochila mía y después me dio dos tops y un vestido porque, sencillamente, no quería llevárselos de vuelta a casa y quería deshacerse de casi todo. ¡Felicidad! Con esto reafirmo mi idea de que podemos perfectamente estar un año sin comprar ropa, tenemos mil opciones: intercambios, prendas que ya no quieran amigos o familiares… Y por supuesto, yo estoy muy feliz con mis nuevas prendas de 2º mano que no me han costado ni un solo céntimo.

Hay gente que me pregunta si el 1 de Enero saldré corriendo al centro comercial más cercano a comprarme toneladas de ropa. Y lo cierto es que no, para nada. No creo que sufra ningún “efecto rebote”. Estoy aprendiendo tantas cosas sobre mí con este experimento que sé que en mi cabeza, aunque haya pasado un año, siempre seguirá activo y seré mucho más selectiva con mis compras. Estoy muy contenta.

⛄ NOVIEMBRE ⛄


¡Esto se acaba! Nunca pensé que un año fuera a pasarse tan rápido, pero así es. La melancolía típica que acecha cuando se va acabando el año se mezcla con la satisfacción de saber que he sido capaz de lograr mi promesa, de cumplir mi reto. Solo quedan 30 días, y eso es coser y cantar.

Con las Navidades llegará de nuevo el consumismo, por si no habíamos tenido suficiente con la pesadez del Black Friday…¿nos hemos vuelto locos? Aquel viernes intenté salir a dar una vuelta por Gran Vía y era imposible caminar. ¡Si había cola hasta en las tiendas de maquillaje! Lo de comprar por comprar se les está yendo a algunos de las manos, y no es sino otro síntoma de lo mucho que damos por hecho todas las cosas buenas que tenemos. Y no hablemos de la gente que compra y compra para tapar otras carencias mucho más graves. Conforme te has haciendo mayor empiezas a identificar todos esos perfiles enseguida.

Si nos dedicáramos a aprovechar lo que ya tenemos y a ahorrar para esos momentos que de verdad nos aportan algo, todo sería mejor. Solo hay que poner las noticias para ver como vivimos en una burbuja, ajenos a las desgracias que suceden en todas partes del mundo. “Pero claro, como no es mi ciudad a la que están bombardeando, a mi no me importa.” Perdonad que me ponga tan intensita, pero es que a veces me asaltan estos pensamientos… Muchas noches, cuando me meto en la cama y me arropo con mi edredón calentito mientras afuera está cayendo el diluvio, doy gracias por tener un techo, una cama caliente, unos padres, y comida en la mesa cada día. Cosas que damos por hecho y con las que mucha gente sueña. En cierto modo todo esto está relacionado con el consumismo y con cómo no necesitamos tantas cosas. Entre ellas, ropa.
Por cierto, en la foto de arriba podéis verme en mi puesto del mercadillo del mes pasado. ¡Meses sin comprar nada y me seguían sobrando cosas que, realmente, no les estaba dando uso!
Y en la de abajo...he aprovechado mi última visita a la peluquería para volver a ser "yo" y terminar el reto del mismo modo en que lo empecé, con mi color castaño. Porque, entre otras cosas, me he dado cuenta este año de otra cosa: que en temas de beauty, cuanto más low-maintenance, ¡mejor!



¡En el próximo post mensual espero poder contaros como he completado el reto y todo lo que he aprendido!

No hay comentarios:

Publicar un comentario